Esta palabra es de vieja data y ya no se escucha en nuestro
dialecto, la recogió El Lic José Portillo en su obra “¡Hablemos maracucho
primo!” y es parte de las que le legó su madre para la obra. Con la misma se
señala muy poca cantidad de algo. No se encuentra en ningún diccionario por lo
que podría ser autóctona o deformación de alguna castiza como por ejemplo ñinga
que tiene el mismo significado o un diminutivo de chin que es poca cantidad. “Me
tocó un chincito de refresco en la fiesta”
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