sábado, 30 de septiembre de 2017

Venaero

Esta palabra ya es raro escucharla en nuestro dialecto, sobre todo ahora cuando los cambios económicos y el crecimiento urbano extinguieron la costumbre por la cual nació el término y  nada tiene que ver con venados. Se le endilga el mismo a quienes hacían los mandaos o recaos a algún lugar y haciéndose  los locos no daban el vuelto que les sobraba, o sea se agarraban la vená, generalmente sin consentimiento de quien los había enviado. Este dinero lo gastaban en algo en la misma tienda o lo reunían para otras cosas. Aunque era una práctica de cierta manera desleal, dado que la cantidad era muy poca, esto era tomada como un pago y no disgustaba a las personas. “No mandéis a Federico que ese es venaero”  

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