miércoles, 25 de marzo de 2020

El Blue Book


Este es otro de los lugares cuya fama se mantuvo por mucho tiempo y que resume la historia de los cambios producidos en la ciudad y la Plaza Baralt. El terreno donde se levantó fue comprado por Alfredo Cook en 1898, en el mismo había una casa de bahareque y techo de bijao, y no es hasta 1918 cuando su sobrino, el arquitecto Rafael Seijas, construye el edificio de dos plantas de estilo caribeño, que aún se encuentra ubicado en los cruces de la avenida 6 Colón con calle 97 Bolívar. Seijas se había graduado en 1905 de Ing. en la Facultad de Cs Exactas de la UCV, y había hecho una especialización en Arquitectura en Bellas Artes de París en 1907 y era heredero del lugar. Al llegar las petroleras en el primer piso estuvieron las oficinas de la Standard Oil Co, luego de la Creole Petroleun Co y posteriormente del First National City Bank, y en la planta baja un club que entre sus servicios prestado estaba Fuente de Soda, Restaurant, Salón de Té, Artículos para caballeros y diversas novedades, siendo el lugar de reunión de quienes vivían en las colonias extranjeras de la ciudad y de las personas nativas que tenían holgada posición económica. Harry Middlenton de origen norteamericano era quien lo regentaba y se asegura que en este lugar fue que llegó por primera vez el Toddy y el Cork Flakes a la ciudad, el mismo era consumido por los extranjeros en los frentes del local, en mesas colocadas  en un lugar techado por toldos que en aquel momento llamaban pérgola.  Estos productos eran llamados por algunos nativos, “agua de tierra” y “hojitas de acacia”. También el lugar fue sitio de reunión de la peña del Centro Ajedrecistico Maracaibo. Al marcharse los gringos continuó el establecimiento prestando sus servicios bajo la dirección de Enrique Guisandes, hasta que finalmente fue cerrado, siendo después alquilado para otros negocios, entre ellos la tienda para caballeros Dorsay,  pero manteniéndose la propiedad a la Sucesión Seijas Cook. Junto al resto del sector fue declarado “Zona de interés turístico” en 2013.Actualmente funciona en el mismo la Farmacia “El convento”

Huevo frito con agua


Esta palabra señala en nuestro dialecto a un alimento y técnica sencilla, usada con frecuencia en las parcelas donde hacen vida y cosechan frutas y alimentos personas de la etnia guajira, aunque no es exclusivo de ellos el método ni fueron los que lo inventaron. Lo cierto del caso es que se sustituye el aceite por agua para freír el huevo. Para eso se coloca al fuego el sartén, la paila o el utensilio donde se va a cocinar este y se le echa un poquito de agua, cuando esta esté en estado de ebullición, o sea hirviendo, se rompe el huevo y se le echa agregándole sal al gusto., El resultado final es un huevo frito con otra textura y sabor.

Cuando no es una verga es otra


Esta expresión considerada por muchos malsonante u obscena, es popular en nuestro dialecto y nada tiene que ver con el miembro masculino como esgrimen quienes la consideran vulgar,  negándose a  entender que la palabra verga se usa en nuestra forma de hablar como comodín, sustituyendo cualquier otra.  La expresión refleja una contrariedad o queja, ya que con ella se expone la repetición de hechos negativos que suceden consecutivamente y en ocasiones sobrepasan nuestra capacidad de respuesta para solucionarlos.  Estos pueden ser de orden sentimental, económico, circunstancial o cualquiera en general.  Es el derivado autóctono de “Cuando no es una cosa es la otra” de procedencia española. “Cuando no es una verga es otra que me pasa y no puedo viajar"

martes, 17 de marzo de 2020

Levantón


Esta palabra identifica en nuestro dialecto a una bebida energética o batido, inventado por Antonio Piñeiro a finales de los años cincuenta y principios de los 60, en Cabimas. El mismo se preparaba echando en una licuadora, hielo, jugo de naranja,  uno o dos ojos de toros e igual cantidad de huevos de gallina, de acuerdo al gusto del cliente, un chorro de vino Sansón y un toque de canela en polvo. Estos ingredientes se licuaban y terminaban produciendo una bebida que dado el alto grado de vitaminas que poseía a muchos les producía mareos.  De ese alto contenido proteico viene el nombre que su creador le dio, ya que según la mayoría levantaba hasta los muertos. Esta bebida se comercializaba en el Paseo Sorocaima y competía sanamente con otras famosas en ese entonces que eran las Vitaminas de Cleto y la Chicha de Vicuña. Posteriormente tras la demolición del Sorocaima, fueron mudados al Centro Cívico. Tras la muerte de su creador los hijos continuaron preparándolos pero por asuntos personales dejaron de hacerlo. Sin embargo todavía queda el recuerdo de la bebida en los trabajadores petroleros de entonces y los habitantes que pudieron disfrutarla.  “Un día me tomé amanecío un Levantón a que Piñeiro y se me bajaron los breker”

miércoles, 11 de marzo de 2020

Cortitis


Esta palabra, a pesar que en un tiempo fue muy popular en nuestro dialecto, ya es raro escucharla. La misma identifica a una extraña enfermedad que ataca a cualquiera y cuyos síntomas es andar con poco dinero o carecer de este. Proviene del hecho que en nuestra habla popular la palabra corto no solo hace referencia a que un objeto sea pequeño sino que también engloba en ella hechos y situaciones. “Ando con una cortitis extrema”


lunes, 2 de marzo de 2020

Mirando pa San Felipe


Esta expresión, muy popular, es de vieja data en nuestro dialecto, nada tiene que ver con la ciudad del mismo nombre sino con el Templo de San Felipe Nery situado en el Saladillo. Existen varias versiones acerca del origen de la misma, unas dicen que la gente miraba para el templo para orar ante alguna necesidad, otros que quedar mirando es sinónimo de quedar sin nada y la más vieja habla que la misma nació en el Saladillo de comienzos del siglo XX cuando una dama que vivía frente al templo y que llevaba por nombre Elvira de Jesús García fue dejada plantada, vestida de novia, por su novio y la misma pasó gran parte de su vida, que duró más de cien años,  mirando al templo a través de su ventana. Según parece la frase inicial era “Te quedasteis como Elvira, mirando pa San Felipe” como sinónimo de quedar sin nada, pero con el tiempo el nombre de la dama desapareció. Sin embargo todas parecen estar erradas ya que José Domingo Medrano la menciona en sus “Apuntaciones para la crítica del lenguaje Maracaibero” que fue impreso a finales del siglo 19, por lo que de ser cierta la historia de la dama esta debió vivir en el siglo 19 o antes.  Igualmente hay variantes como “dejar mirando” que significa dejar embarcado o sin ninguna propiedad, objeto o dinero. “Me quede mirando pa San Felipe por confiao”“Me dejaste mirando pa San Felipe”