Esta expresión es de vieja data y todavía es popular en
nuestro dialecto, la misma funciona como una negación rotunda a realizar alguna
acción que debería o estuviera planificada, por diversas causas. Es considerada
por algunos como vulgar dado que sustituye la palabra golpe por coñazo, que es
considerada prosaica y deriva del hecho de que alguien no cederá a lo que le
dicen, incluso si es golpeado o torturado. “Ni a coñazos me meto en la playa
esa” “Ni a coñazos me tomo ese menjurje que hicisteis”
No hay comentarios:
Publicar un comentario