Esta expresión fue muy popular en
nuestro dialecto hace algunos años y lo sigue siendo solo que se le ha cambiado
el nombre de la marca de arroz. La misma es un contrasentido ya que con esta se
le llama a la persona agarrada, tacaña o mezquina, mientras que alguien suelto
es espléndido, dadivoso, desprendido y como se dice en el dialecto un buen
caballo. Es similistica ya que comprara la soltura del arroz al ser cocinado
con las características de un sujeto. Se usa la marca del arroz de mejor
calidad de la época que era Canilla, de fabricación norteamericana, el cual era
vendido en los comisariatos que se encontraban en los campos petroleros de ese
entonces.”Ese cuñao tuyo es más suelto que el arroz canilla, no brinda ni agua”
lunes, 6 de enero de 2020
Socollón
Esta palabra se escucha en nuestro
dialecto en la ciudad de Cabimas y sus alrededores, es de vieja data y sigue
siendo de cierta forma popular. Con la misma se señala al golpe dado con la mano
abierta en la cabeza, producto de un castigo por alguna acción o de penitencia
por haber perdido en algún juego. Es un americanismo oriundo de Centroamérica y
fue registrado por primera vez en el Diccionario de Americanismos con el
significado de sacudida violenta dándole como lugar de uso Costa Rica, México y
Cuba, en el Diccionario de la Real Academia se encuentra con la misma
connotación pero solo como natural de Costa Rica. Tal vez la palabra llegó a
través de los marinos a la costa oriental del lago y allí se le dio un significado
parecido pero diferente. “Te voy dar un socollón si no dejáis de ladrillarme” “Vamos
a apostar cinco socollones”
Mastrote
Esta palabra ya es de muy poco uso en
nuestro dialecto, no se encuentra registrada en el diccionario de la Real
Academia pero no es autóctona, sin embargo la connotación original en nuestra
habla tiene algunas variantes, la trajeron los canarios y se sigue usando
frecuentemente en esas islas. La misma ellos se la endilgan a algo abultado y
de difícil manipulación o a hombres o animales grandes y de difícil manejo, así
como también en forma peyorativa a quienes son torpes o brutos, mientras que
nosotros la usamos puntualmente para señalar a una persona de contextura recia,
musculosa y fuerte, sin que esto indique que deba ser de elevada estatura ni
que sea torpe o bruta. No es una deformación de Marote como algunos han escrito
y posiblemente sea una deformación antigua que se transformó en neologismo en
el dialecto canario de Armatoste cuyo significado es similar a la tercera connotación
de estos. “De tanto caminar ya me estoy poniendo mastrote”
Ced del mar
Este es uno de esos sitios populares desaparecidos
que se encontraban en la Avenida 17 del sector Santa Rosalía, casi en frente
del mercado. Una fuente de soda con ambiente bucólico perteneciente a Guillermo
Cedeño, un cocinero amante del mar, quien lo atendía personalmente. Era un espacio
cuadrado con decoraciones marinas pintadas en las paredes externas e internas,
que representaban barcos, sirenas, anclas, ninfas cargadas de caracolas y
algas, chinchorros y dibujos similares. Con una barra, y un poco más de media
docena de mesas de cuatro sillas del tipo pantry y una potente rocola,
considerada por muchos de sus asiduos como la mejor de la ciudad. Allí se
reunían los amigos a conversar, escuchar
música, pasar penas y nostalgias con la cerveza siempre fría, acompañadas con los excéntricos y únicos pasapalos, consistentes
de cojones de toro, partidos en cuatro y sazonados con salsa picante, cuartos
de pajarilla bien frita, o el más gordo chicharrón de cochino. También se
acostumbraba llevar a sus casas los ricos dulces regionales y el exclusivo
dulce de camarones, especialidad del dueño. Fue uno de los lugares más
populares en la décadas de los 60 y 70 y sobrevivió otras décadas más. Su
nombre es un juego de palabras que combina las tres primeras letras del
apellido de su dueño con su pasión que era el mar.
domingo, 5 de enero de 2020
Boca abierta
Esta palabra es de uso común en nuestro
dialecto en la zona de Cabimas y alrededores y la misma señala a una exquisitez
pastelera que comercializan en las panaderías. Tiene raíces machengas y se usa para hacerlo
masa de hojaldre que se corta en láminas pequeñas rectangulares de un tamaño
aproximado de 10 centímetros por 6 de ancho, se mete al horno previamente
calentado a unos 220 gados centímetros por 7 minutos y se dejan enfriar. Luego se rellena una capa con crema pastelera,
reservada en la nevera y ya fría y se le coloca una encima fabricando un sándwich.
Seguidamente se espolvorean con azúcar glaseada o nevazucar. Hay muchas maneras
de hacer la crema pastelera, una muy sencilla es verter en un recipiente yemas
de huevo, ir echándole azúcar e ir removiendo, luego se le agrega la leche que
previamente se ha cocinado sin dejar hervir y se le ha agregado maicena y
vainilla, hasta que se haga una mezcla homogénea. Ponemos a fuego lento y
seguimos revolviendo hasta que alcance la textura deseada. Luego la ponemos a
enfriar y la metemos en la nevera. El nombre de este dulce viene dado a que uno
de los lados al rellenar queda más lleno y asemeja como si tuviera la boca
abierta. En España le llaman Miguelitos o Pasteles de hojaldre. Se diferencia de las milhojas por el hecho que
el grosor de las capas de masa de hojaldre es mayor. Son de elaboración
minuciosa y no son económicos. “Regaláme un boca abierta que estoy cumpliendo
años”
Agua de panela
Este término sigue usándose en nuestro
dialecto a pesar que a partir de la llegada
de los gringos se pasó a llamar guarapo, según algunos como homofonía de la
palabra “waterpot”. Lo cierto del caso es que esta bebida no es tan autóctona como
la gente piensa y se consume en otros países de América, donde la caña de azúcar
es un rubro común y esta es procesada. La preparación es sencilla, se disuelven
trozos de panela en agua, revolviéndola continuamente y se pone a enfriar o se
le echa hielo. Algunos le agregan limón o el jugo de otra fruta pero en ese
caso se le agrega el nombre de ella al término. Generalmente en nuestra región
es una bebida refrescante mientras que en Colombia o Brasil también se hace a
manera de infusión caliente o té. Igualmente se usa esta bebida para hacer
café. “Vamos a hacer agua de panela en vez de comprar toxicola”
Casadilla
Con este nombre se señala una golosina que
ya no se consigue en nuestra ciudad y posiblemente en el resto del Estado pero
que era común hace décadas. La misma se preparaba con harina de trigo y panela,
tenía forma de platico y se rellenaba con dulce de coco, otros le colocaban
este en la parte superior en el centro. También hay quienes lo preparaban con harina
de maíz. Dado que posee coco en sus ingredientes es considerado local aunque actualmente
es común conseguirlo en el Departamento de Bolívar en Colombia, pero el mismo
es preparado en esa región sin panela. “En el abastos de la esquina vendían unas
casadillas buenísimas”
Cacaraquiar
Esta palabra es de uso poco frecuente
actualmente en nuestro dialecto, es una deformación de cacarear que es un americanismo
que significa la voz o sonido repetido emitido por un gallo o gallina. Sin
embargo tanto la palabra original
como la deformación aparecen en el Diccionario de la Real Academia. En nuestra
habla popular la connotación de esta se amplió para señalar también la acción de
gritar a viva voz lo que la persona hace, como una manera de publicitarse o
alabarse, también como forma de asustar o amedrentar a otra persona profiriendo
gritos y amenazas. En ambos casos es un símil de lo que hace el gallo con su
cacareo. “Toda la cuadra se entera lo que hace Francisca porque se la pasa
cacaraquiando como una loca” “Aniceto cree que cacaraquiandome me va a asustar”
Badulaque
Esta palabra es de muy vieja data y fue traída
por los españoles en la época colonial endilgándosela a las personas de poco
juicio o entendimiento o señalando con la misma el guiso de vísceras que luego
se le dio el nombre de chanfaina, sin embargo en nuestro dialecto la misma
raramente se usa en la primera connotación y nuca en la segunda, ya que la
misma fue cambiada por el habla local para señalar al hombre sometido por su
pareja o que es fácilmente influenciable por cualquier mujer. Modernamente se
ha hecho popular gracias a la exitosa serie norteamericana Los Simpson, donde
se deformó el significado de ella y lo señaló como comercio regentado por
inmigrantes. Tiene raíces mozárabes y su significado original era la mezcla de
varios condimentos, algo así como el adobo o el curry. Es raro ya escucharla. ·Ese
hermano tuyo es un baldulaque, hace lo que le da la gana a su mujer” “No te confiéis
en las decisiones de Pedro, que es un badulaque”
Café arrestao
Esta palabra es de uso limitado en
nuestro dialecto, forma parte de la ocurrencia del lugareño y con la misma se señala a la bebida del café
que es servido recalentado y ha perdido su aroma y sabor original, producto que
al enfriarse y ser nuevamente puesto en la candela el procedimiento tal vez por
asentamiento o por evaporación altera las propiedades del mismo, razón por la
cual se acostumbra mantenerlo en termos. En la época moderna entran en esas definiciones
los que son hechos en cafeteras eléctricas y no son tomados acabados de colar.
El termino es similistico y hace comparación con una persona que tras ser
arrestao no vuelve a ser visto de igual manera por la sociedad porque pierde su
condición inmaculada. Es de mediana data.“En la oficina lo que uno toma todo el día es café
arrestao”
A ciento quiniento
Esta palabra no existe en ningún diccionario
y es una expresión inventada por las ocurrencias de nuestra gente. Como es lógico
suponer tampoco existe una velocidad signada por este término que señala en nuestro
dialecto una aceleración indefinida pero veloz que sobrepasa lo normal de la
persona que conduce un vehículo. De tal modo que para expresar que iba más veloz
de lo que generalmente va le coloca este adjetivo. Aunque generalmente se usa refiriéndose
a vehículos de cualquier tipo, también termina siendo sinónimo de rápido o de
espitao. Es de uso limitado. “Para llegar a tiempo a Urbe tuve que poner el
carro a ciento quinientos” “Salí en carrera a ciento quiniento cuando me
dijeron que había llegado pollo en la bodega”
Ambirao
Esta palabra es de vieja data y ya no se
escucha en nuestro dialecto. Con la misma se señala a la masa de tabaco cocida
que era común consumir en otras épocas y muy popular en la entonces pequeña
ciudad. Esta costumbre, herencia de los indígenas, era seguida generalmente por
la gente de clase media y baja, mientras que los de clase pudiente fumaban en
pipas. Se vendía el producto envuelto en paquetes de hojas de la misma planta y
su fabricación era casera, realizada a veces por el mismo vendedor. Algunos
aseguran que este producto es lo mismo que posteriormente se llamó chimó, otros
sostienen que es parecido pero no similar, lo cierto es que el nombre puesto
por los indígenas es ambira y de allí deriva el nombre dado popularmente en nuestra
región. “A mi bisabuelo no le faltaba su paquete de ambirao”
sábado, 4 de enero de 2020
Guanajo
Esta palabra es común en nuestro
dialecto en la zona de Quisiro y alrededores, así como en los municipios
fronterizos con el Estado Falcón y otras zonas del pais. Nada tiene que ver con
pavo, ni con persona que es boba o tonta como está registrado en el Diccionario
de la Real Academia, quien aclara es un cubanismo. En nuestro lar es una
variedad de cardón y por ende la fruta de este, muy parecida al dato y a veces
confundida con él, diferenciándose del mismo que es de color purpura y no tiene
sabor, razón por la cual en limitadas ocasiones se le llama asi despectivamente
al dato cuyo sabor es soso o a las personas que son grises, o sea que pasan
desapercibidas. “Eso que cogiste no son datos sino guanajos”
Carne de monte
Este término ya es raro escucharlo en nuestro
dialecto, aunque hace algunos años era muy común. Con el mismo se señalaba la
carne de cualquier animal que viviera en estado silvestre y no estaba
autorizada su venta en carnicerías, por lo tanto el cazador o algún intermediario
la ofrecía de puerta en puerta o por encargo en las viviendas de la ciudad. Allí
entraban diversas especies como venado, lapa, cachicamo, perdices, babillas,
guiris o patos silvestres y chiguires,
entre otros. Incluso la iguana, muy común en zonas como La Cañada era
considerada de este tipo por muchos. El crecimiento de la ciudad y la
aplicación de leyes más estrictas contra este comercio logró casi erradicarlo y
posteriormente los costos terminó por desaparecerlo o limitarlo a familias con
alto poder adquisitivo. En esa época también muchos criaban icoteas y las consumían
o vendían, pero estas no eran ofrecidas dentro del renglón citado. “Tengo años
que no como carne de monte”
Enturpialao (á)
Esta palabra ya es raro escucharla en nuestro
dialecto, es autóctona, no se encuentra registrada en ningún diccionario y
tiene características similisticas. Con ella se expresa que una persona se
encuentra de mal humor producto de diversas circunstancias, entre ellas el cargar
un ratón producto de una borrachera o rasca anterior. Es un estado pasajero,
por lo cual no es una cualidad del individuo. Deriva el término de la comparación
que se hace con el turpial, ave que hasta muere de rabia al sentirse enjaulado.
También se usa en el género femenino cuando quien presenta las características es
una mujer en ese caso se dice enturpialá. “No llaméis a Meco, que amaneció
enturpialao” “Tu tía anda enturpialá porque le robaron unas vainas que tenía en
el patio”
Yuca chauta
Con este nombre se conoce en nuestro
dialecto a la yuca amarga, que es venenosa y que necesita de un procedimiento
especial para ser usada en la fabricación del casabe, alimento herencia de los indígenas.
El adjetivo chauta no se encuentra registrado en el diccionario, es una voz indígena
y un apellido muy usado por los habitantes de varias etnias de Colombia y
Venezuela. Al parecer la traducción en castellano del término indígena es malo
o mala, sin embargo no hay seguridad sobre esto ya que está en desuso en las comunidades
que lo usaban, entre ellos los añú, habitantes originarios del lago de
Maracaibo. En Chile se usa el termino chauto para señalar al niño que acude a
las reuniones de trabajo comunitario en compañía de otra persona. “No te comáis
esa yuca que es chauta y te envenenáis”
Chencha
Esta palabra usada como sobrenombre o
hipocoristo de las llamadas Inocencia o Fulgencia y con varias connotaciones en
el país y América, no comparte ninguno de estos en nuestro dialecto. Para los
cabimenses y habitantes de otras zonas de la costa oriental del lago con esta definían,
en las décadas del 60 al 90, a la novia,
enamorada o amiga que compartía con el joven gustos e ideas. En otras regiones
y en el argot juvenil de esa época también se le endilgaba a la menos agraciada
del grupo o a la más liberal, mientras que para los mayores era una mujer con
pinta de secretaria de alto funcionario público. Igualmente a las personas que
caminan cojeando. En otros países las definiciones son variadas, en México se
le endosa a las personas holgazanas, en
Chile a quienes tienen dificultad para moverse y también se llama así a un
monedero, en el Departamento de Tolima en Colombia es la hembra del cerdo,
mientras que en España es alguien insoportable. “El sábado voy pa la playa con
la chencha”
Batido de aguacate
Está bebida, no tan común, es de preparación común en la zona de Bobures
y alrededores, donde la siembra y cosecha de este fruto se lleva a cabo comúnmente.
Su preparación es sencilla ya que se
toma el fruto mencionado, ya previamente eliminada su concha y se le mezcla en
la licuadora con agua, leche, azúcar, vainilla y hielo, para que quede
frapiado. Generalmente se selecciona
para este tipo de bebida el aguacate injertado con el andino que tiene un sabor
más dulce. A pesar de ser común en el campo de estas regiones es rara su
comercialización a nivel de público, manteniéndose como algo casero. Como bien
es sabido en nuestro dialecto y correctamente se le llama batido y no merengada
a todo lo que posea leche. “Fui a visitar a la mama de Regulo en Bobures y me
brindó un batido de aguacate mundial”
Pelúa
Esta palabra es común en nuestro
dialecto y tiene varias connotaciones, dos de ellas de uso generalizado y una
puntual y ninguna está relacionada con pelos, aunque también se usa como forma
de expresar que algo tiene muchos pelos o cabellos. Se le endosa la misma a
algo difícil o complicado, en cuyo caso se usa el masculino, también se usa
como apodo o forma de llamar a la muerte y en el campo de los parceleros o
poseedores de conuco de la región se les llama de esta forma a las vacas. Una
forma curiosa de señalar que los poseedores de estas no son ganaderos dueños de
grandes rebaños. Esta última connotación es popular en la zona de Bobures y sur
del lago y también en la zona campesina de la Col, mientras que las dos
primeras también se usan en otras regiones. “La vaina está pelúa, hay que
marañar para sobrevivir” “A Evaristo se lo llevó la pelúa” “Tuve que vender
unas pelúas para pagar las deudas”
miércoles, 1 de enero de 2020
Regatón
Esta palabra tiene múltiples usos en nuestro
dialecto. Fue traída por los españoles y se le endosa en el terreno comercial a
la persona que le gusta regatear mucho los precios, pero también para indicar
la parte del bastón protegido por metal, que sirve para darle mayor firmeza. Hay tres
connotaciones de la palabra que son autónomas de nuestra forma de hablar, estas
son: en el campo deportivo, específicamente beisbolero se le dice así a la
parte inferior del bate, mientras que en el de venta de plátanos se le endosa a
la parte inferior de los racimos de plátanos o guineos, generalmente conformada por los más
pequeños o rebuscos. también
se usa con los racimos de guineos. Igualmente se le llama en nuestros lares de esta manera a
la cantidad final de lo que queda de una botella de licor. “Me voy de compras
con Eladio que es un regatón de primera” “El carro le pasó por encima al
regatón del bastón” “Apretá duró el regatón del bate para que no se parta” “Dame
el racimo pero quitále el regatón” “Lo que me dejaste fue el regatón del cocuy”
Sorongo
Esta palabra ya es raro escucharla en
nuestro dialecto, aunque fue traída por los andaluces como una forma de canto y baile, o como una
exclamación que hacer referencia al excremento, en nuestra habla cotidiana pasó
a señalar un peinado femenino, en el cual se le da mucho volumen al cabello, colocándolo
muy alto con el auxilio de fijadores y era muy usado para reuniones o fiestas. En
otros países de América tiene otros significados como por ejemplo en Panamá es
una persona vividora mientras que en México es alguien sin pena o complejo. Como toda moda el peinado desapareció o mutó a
otras definiciones. “Mi abuela se hacía un sorongo que dejaba con los ojos
pelaos a todos”
Tungo
Esta palabra es de uso limitado en
nuestro dialecto. Es más común en el campo donde se le llama de esta manera al
cochino o cerdo que se encuentra gordo. En la ciudad es endosado a personas con
estas características, sin que eso signifique que exista carga peyorativa en el
apodo. En Colombia se les llama así a las personas o animales que no poseen un testículo,
pero anteriormente era usada en algunas
zonas como sinónimo de mocho o de faltarle algo, ampliándose incluso a los
objetos; mientras que en Chile se le señala de esta manera a la parte más alta de la columna vertebral,
donde comienza el cuello, o sea la nuca. No está en el Diccionario de la Real Academia.
“Pegále un grito al tungo para que pase por la casa” “Ese lechón está pasado de
tungo”
Ventorrillo
Esta palabra de es de vieja data en nuestro
dialecto y es asimilada. Ya es raro su uso pero en anteriores épocas fue muy
popular, sobre todo en los siglos anteriores al veinte. Con la misma se señala
a algún puesto o negocio que se encarga de la venta de artículos variados, que
van desde comida hasta bagatelas. Fue traída
por los canarios con la connotación de ser un puesto que se monta en las fiestas
para vender comida y bebidas, pero ampliado en nuestra tierra para cualquier cosa,
De hecho más allá de lo ofrecido se destaca es la función. Para los españoles peninsulares el término era
peyorativo ya que es el diminutivo de ventorro cuyo significado era hospedaje
pequeño o malo. Al parecer privó lo segundo en nuestro dialecto y para la clase
privilegiada el uso de la palabra estaba orientada para esos casos. Al final
dejó de ser usado y la palabra fue sustituida por local, que es el espacio físico
donde se realiza la venta. “Mi abuela tenía un ventorrillo en el mercado de
Matute en el centro de Maracaibo”
Vejetero (a)
Esta palabra es de vieja data en nuestro
dialecto y aun se escucha en algunas ocasiones. No está asociada a vegetar ni tampoco a
Vejete, forma de cierta manera despectiva con el cual se le llama a los viejos
de edad avanzada o en el caso del teatro al que teniendo una edad longeva es ridículo.
Acá se les endosa el término a las personas que le gusta burlarse o molestar a
los demás, siendo en la mayoría de los casos fastidioso e insoportable. Es
aquel que hace uso de la sátira o el humor negro para destacar fallos,
equivocaciones o falencias de los otros. Posiblemente sea un neologismo
proveniente de la deformación del termino voltejeo, que es un término náutico que
significa virar o cambiar. “Al vejetero de Saulo el árabe de la esquina amenzó
con matarlo si seguía burlándose de él”
Uuuus
Esta exclamación monosilábica es popular
en nuestro dialecto, es de vieja data y se usa como respuesta a alguna pregunta
hecha por un interlocutor donde el tiempo o momento están presentes. Aunque
generalmente estas reacciones tienen envuelta alguna emoción, ya sea sorpresa, alegría,
indignación, cólera, asombro o cualquier otro afecto, en este caso la misma
generalmente no está sujeta a estos ya que con ella se expresa el hecho que hace mucho no sabe o tiene
conocimiento de la persona o cuestión preguntada. Incluso entre mayor sea el
tiempo se le agregan más “u” a la misma. Por ejemplo ante la pregunta “¿Desde cuándo
no ves a Silfredo” la respuesta “Usssss” indica que desde hace mucho tiempo,
igual se dice si la pregunta es “¿Desde cuándo no vais pa Isla de Toas” o “¿Cuándo
fue la última vez que comiste dulce de hicaco”
Meter los pies debajo de la mesa
Esta expresión es común en nuestro
dialecto y es de vieja data. Con la misma se señala el hecho de comer y se usa
como sinónimo de esta palabra, para efectuar esta acción no importar si la
misma se hace en cualquier lugar, incluido en el mueble que se señala, ni que
se efectué sentado. Deriva del hecho que
generalmente el lugar donde se toman los alimentos preparados es la mesa y para
hacerlo es necesario sentarse y meter los pies debajo de ella, por lo que tiene
sentido similistico. Se escucha en otras regiones del país con la misma
connotación y aunque algunos aseguran fue traída por los españoles, al parecer
es una derivación de la expresión traída por estos “Poner o tener los pies
debajo de la mesa” que significa estar sentado para comer. “Desde la mañana no
meto los pies debajo de la mesa”
domingo, 29 de diciembre de 2019
Estar como gato de negocio
Esta expresión ya es raro escucharla en
nuestro dialecto, pero fue común en la zona del centro de la ciudad. Tiene características
de reproche y reclamo y con ella se le expresa
a la persona que está de vaga o sin procurar hacer algo, solo comiendo y
engordando. Es un símil que compara el hecho que antes era común en las tiendas
tener un gato, para espantar a los ratones, pero que generalmente estaba todo
el día sin hacer nada y dado la cantidad de estos animales era raro que los
roedores se presentaran, razón por la cual engordaban dado du inactividad. “Mijo,
estáis como gato de negocio, ya no te cierran los pantalones, ponete a hacer
algo”
Tulrunero
Esta palabra ya es raro escucharla en
nuestro dialecto, nació y era común en los campos petroleros donde se le
endosaba el término a la persona que llevaba el control de las herramientas e
instrumentos que se le entregaban al personal. Es un neologismo nacido por
homofonía de la palabra inglesa “Tools room” que significa cuarto de herramientas.
Su uso se extendió a otras regiones del país y se hizo muy popular siendo finalmente sustituido en nuestra región por el
de depositario y en otras por almacenero. “Mi abuelo comenzó trabajando del
tulrunero en la Shell”
martes, 24 de diciembre de 2019
Sois más embustero que un flus marrón
Esta expresión de disgusto o reclamo ya
es raro escucharla en nuestro dialecto, aunque fue común en otras épocas. Tal como la misma lo indica se le profería a
las personas que recurrentemente decían algo pero no lo hacían o decían haber
hecho alguna acción que no era cierta. Se tomaba como referencia y comparación
esta pieza masculina del color especifico ya que popularmente se comentaba y
aseguraba que este tono ocultaba el sucio que podía tener la pieza ya que este
se mimetizaba con el color, por lo que podía ser usado continuamente sin
llevarlo a la tintorería, único lugar donde se lavaba al seco, condición
indispensable para este tipo de ropa. La equis (X) es de rara pronunciación en
el dialecto por lo que es sustituida por la ese (s). La expresión es autóctona.
“Ese novio tuyo es más embustero que un flus marrón”
Machalengo
Esta palabra ya es raro escucharla y su
uso común estaba limitado al modismo perijanero, de modo que en ciudades como
Villa del Rosario se les endilgaba con esta a los amantes masculinos. Llegó
procedente de España como un eufemismo del miembro masculino, aunque en muy
raras ocasiones se usó en nuestro dialecto de esta manera, pero si como apodo
en otras zonas del Estado, entre ellas la capital. Algunos lo consideran un
canarismo pero no aparece como tal en el diccionario de la Academia de esa
lengua y tampoco en el de la Real Academia Española, por lo que se hace difícil
conseguirle otro significado, razón por la cual debe considerarse como autónoma,
ya que su connotación no está ligada a la traída por los conquistadores. “Mayra
tenía un machalengo italiano”
Malojo
Esta palabra nada tiene que ver con el
mal de ojos o algo relacionado con el órgano de la vista, se usa en la parte
campesina del Estado donde la siembra del maíz es frecuente, definiéndose de
esta manera a la planta de este cereal a la que se le ha quitado ya la mazorca.
Es usada frecuentemente como alimento del ganado bovino y equino. El término es
asimilado ya que es usado en todo el país y se considera un venezolanismo aunque
el diccionario de la Real Academia lo registra como derivado de maloja, un
cubanismo que señala a la planta del maíz que solo sirve para pasto de las caballerías.
Su uso sigue siendo frecuente en la zona de Caja Seca y alrededores. “Ya sacamos
e maíz ahora vamos a limpiar el terreno del malojo”
viernes, 13 de diciembre de 2019
Coticero (a)
Esta palabra es de cierta forma popular
en nuestro dialecto y es de mediana data. La misma se les endosa a las personas
que son muy callejeras, o sea que le gusta mucho andar fuera de su casa, ya sea
visitando a algún familiar, vecino o echando pata averiguando algo. Deriva del
hecho que cotiza se le llama en la ciudad a las que usan los guajiros, que
tienen suela de caucho de vehículo y son tejidas y a la analogía que esta etnia
acostumbra a realizar grandes trayectos caminando. No es despectivo como
algunos sostienen ni peyorativo a la etnia que fabrica y usa este calzado. “Mija
he estado tres veces por tu casa buscándote, no seáis tan coticera y hacé
oficios”
Boronilla
Esta palabra identifica en nuestro
dialecto a una delicia gastronómica de bajo costo y fácil de preparar, por lo
que es popular, aunque dado lo parecido muchos confunden con el perico. Existen
tres variantes de este alimento que aseguran ser el correcto, el primero es el
huevo revuelto fuertemente para que quede en trozos muy pequeños al que se le agrega
solo sal, el segundo el mismo nombrado
anteriormente pero agregándole trocitos de cebolla en rama o cebollin y el
tercero el más elaborado de todos y también el de preparación más moderna ya
que se hace uso de la licuadora para que sus ingredientes queden hechos una salsa.
En este caso se usa tomate, cebolla, ají dulce y ajo y se licuan poniéndolos luego
a sofreír en aceite y cuando ya el guiso esté listo se le agrega la cantidad de
huevos estipulada y se le agrega sal y cilantro picado en trocitos pequeños. Se
revuelve para que el huevo se desborone y se sirve acompañado de plátano frito
en tajadas o asado, arepa o pan. Es consumido generalmente en el desayuno o la cena.
El nombre del plato deriva del hecho que el huevo, a diferencia de la forma que
se hace en el perico, se corta en pedacitos muy pequeños. Hay la libertada de
agregarle más verduras al guiso.
Mascalacachimba
Esta palabra es asimilada a nuestro
dialecto y su uso es algo limitado. Fue traída por los antillanos caribeños a
la región con el significado preciso de ser el adjetivo con el que se
identifica al jefe o el que manda, sin embargo en la frontera colombiana, en
los territorios que antes pertenecieron a la provincia de Maracaibo existe una
variante de la misma sin la h en cachimba, mascalacahimba, con similar
significado. Aunque muchos aseguran la
palabra tiene raíces de negros africanos, por el hecho que se hizo famosa en
una canción donde nombran esta raza, lo cierto es que tiene raíces incas y nace
del hecho que el jefe de la tribu de esa etnia era el único que podía mascar
tabaco que llamaban en ese entonces cachimba, razón por lo cual el que masca la
cachimba era el jefe. Como cosa extraña fue popularizada en las islas
caribeñas, entre ellas Puerto Rico, en una sola palabra y desde allí emigró a
la región. También se le endosa el término al que más sabe, sin que este sea
necesariamente el jefe. No está registrada en ningún diciconario “La mujer de
Enio es la mascalachimba de la casa” “Jacobo es el mascalachimba de matemáticas
en el salón”
Darse aires
Esta expresión si bien es cierto que es
asimilada a nuestro dialecto también tiene una connotación que es autóctona del
mismo. Originalmente fue traída por los españoles y usada en muchos territorios
de América, incluido nuestra provincia, con su significado original que es sinónimo
de ostentación o tener una actitud altiva a lo que se suma ínfulas de grandeza
o el de presumir ser capaz de hacer algo difícil o tener un oficio o profesión de envergadura. Sin embargo en nuestra
tierra se usa igualmente como sinónimo de parecido, sobre todo entre personas,
ya sea por similitud en cuanto al rostro o fisco o por su forma de actuar y esa
connotación es exclusiva del dialecto. “Ese carajo se da aires a tu tío”
¿No tenéis más sencillo?
Esta expresión es muy popular en nuestro
dialecto y la misma es de mediana data. Con esta se expresa al interlocutor el
hecho que lo que pide o pregunta es muy difícil de saber o responder, llegando incluso
a ser hasta imposible. Nace la expresión en el entorno de los choferes de tráfico,
sobre todo los de carritos por puesto, donde la misma es una queja ante el pago
por parte del usuario del pasaje con un billete de alta denominación, emigrando
luego al habla popular. Por ejemplo ante una pregunta de casi imposible
respuesta como “¿Quién fue el primer chofer de los carrito de El Milagro” el
interrogado responde ante el desconocimiento de esta “¿No tenéis mas sencillo? .
lunes, 9 de diciembre de 2019
Ensartañejo
Esta palabra ya es raro escucharla en
nuestro dialecto, aunque el objeto que se señala con ella sigue siendo común.
La misma se le endosa al enhebrador que viene generalmente en los paquetes de
aguja y que, como su nombre lo dice, sirven para ensartar el hilo en ellas. Posiblemente
fue traído por los mercaderes ingleses, ya que es un invento oriundo de esos
lares desde la época victoriana, razón por la cual, en los de la época, la figura de la reina se encontraba en la
parte metálica del mismo, aunque hay quienes sostienen que es anterior a ese
periodo. Su nombre original es Threader. El nombre usado en nuestro dialecto es
herencia de los inmigrantes margariteños que trabajaban con las compañías petroleras,
por lo que era muy usual en la Costa Oriental mientras que en la occidental también
se le llamaba ensartador. “Después de
cincuenta años es que me doy cuenta para qué carajo sirve el ensartañejo”
Peinador
Esta palabra tiene varios significados
en el diccionario y los mismos han sido diferentes a través de los tiempos. Es
una palabra asimilada, traída en un principio por los españoles en el siglo 19 y
usada en nuestro dialecto para señalar lo mismo. Una prenda de lencería femenina
que se usaba sobre el camisón o la ropa interior. En ocasiones para maquillarse
o peinarse, sin embargo también servía de bata para recibir amistades
femeninas. Era ligera y amplia, hecha generalmente de algodón y adornada. Al ser una prenda usada
generalmente por damas de clase alta su uso no fue tan popular y terminó siendo
sustituido en nuestro lar por las bartolas o batas, que tenían una función más
amplia, por lo que el término pasó a señalar otras cosas como por ejemplo al
que peina, al mueble donde se guarda ropa íntima y maquillaje y sirve para la última
función y más recientemente a la prenda que se usa en salones de belleza y barberías
para proteger la ropa de quien se corta el pelo o peina. “Mi abuela usaba unos
peinadores preciosos” “Arelis es muy buena peinadora” “Me compré un juego de
cuarto con peinador” “No me gusta ir para que Rosita a peinarme porque no le
pone a uno peinador y se llena el vestido de pelos”
miércoles, 27 de noviembre de 2019
La bocona
Hay productos que se hacen populares y
no terminan siendo metonímicos pero si se les endosa nombres o motes que los
caracterizan, estos pasan a identificarlos a la hora del cliente pedirlos, es
el caso de la bebida de naranja Green Spot, muy popular hace unas décadas en
la ciudad a quienes bautizaron en nuestro dialecto la bocona, porque su botella
tenía una forma diferente y el pico de la
misma era mucho más ancho. Esta era un
refresco cuyo origen estaba en Valencia y no era considerada una bebida gaseosa
ya que no poseía gas carbónico. Su creador fue don José Antonio Teppa, emigrante italiano quien fundó
en 1949 la Embotelladora Venezuela, quien era la que producía esta bebida. Aunque ya no se comercializa en nuestro Estado, la empresa sigue
funcionando en el Estado Carabobo. “Dame una bocona”
martes, 26 de noviembre de 2019
Relambío
Esta palabra es de vieja data y aun es
usada en nuestro dialecto, nada tiene que ver con lamber y fue traída por los
canarios a nuestro territorio pero como relamido, deformándose en el habla
popular en América pero manteniendo el significado de ser aplicada a personas
descaradas, que creen caerle bien a los demás. También se les endilga en
nuestro lar a las personas que son frescas y confianzudas. Igual significado tiene en Cuba, República
Dominicana, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá, pero en Costa Rica se
utiliza como sinónimo de remilgoso, o para señalar las personas que tienen poco
apetito o son muy delicadas para comer. “Decile
al relambio de tu primo que no quiero que venga por aquí”
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Ser un guevo pelao
Esta expresión es considerada malsonante
u obscena por muchas personas, ya que la asocian a pene y no aceptan que no sea
sobre este que se hable. Nuestro dialecto es rico en este tipo de expresiones
de doble sentido que resaltan la picardía de los coterráneos, sin embargo esta,
muy común, aunque de vieja data, es una afirmación en la cual se compara las características
positivas de una persona con un huevo de gallina ya pelado o sea sin cascara.
En el marasmo del tiempo y la satanización de muchas expresiones se perdió la relación existente entre el gusto
por las posturas de gallina, para ser tomados como expresiones y se sustituyó
el elemento nombrado, por el miembro masculino. Hay que hacer notar que las
expresiones donde nombran el huevo o guevo fueron traídas por los españoles,
sin ser obscenas, ya que en el español antiguo “uebos” era sinónimo de
necesidad. En resumen, en nuestro dialecto ser un guebo pelao es ser muy bueno
en lo que se hace, en muchas ocasiones el mejor. Se usa en genero neutro. “Esa prima tuya es un
guevo pelao en matemáticas”
Diente flojo
Esta frase fue muy popular en nuestro
dialecto entre las épocas de los 70 y 90 y forma parte de la jocoseria y
creatividad local. La misma se le endilgaba a las personas que les gustaba
mucho el baile y no faltaban a una fiesta o discoteca para hacer esto, sin
descanso. La palabra es una analogía del hecho que cuando un diente de leche se
afloja en la época de la muda de estos en la infancia, este no se desprende
inmediatamente sino que se mueve o baila por algunos días en las encías. Aunque
en ocasiones se haya tomado como apodo hacia alguna persona, el uso de la misma
está circunscrito mayoritariamente a una característica que posee la persona,
en esta caso bailar. Todavía se usa, aunque ya no tan comúnmente como en años
anteriores. “Esa novia tuya es un diente flojo y no se cansa”
domingo, 10 de noviembre de 2019
Combatero (a)
Esta palabra ya casi no se escucha en nuestro
dialecto, es de mediana data y autóctona.
Con ella se señala a las personas que son muy lidiosas o las que tienen un carácter
díscolo, exigente o inconforme. Fue tomada de los inmigrantes de habla
portuguesa que la usaban como sinónimo de pelea o lucha, por lo que se le
endosó a esas personas cuya relación de empatía representa una puga constante
donde se debe tener paciencia para manejarlas o mantener la amistad. No existe
ninguna prerrogativa de edad para poseer esta característica ni está asociada a
la chochera o comportamientos propios de los ancianos o los niños. “Ese hermano
tuyo es muy combatero, a veces me dan
ganas de darle un trancazo”
Fundanga
Esta palabra ya es raro escucharla en nuestro
dialecto, aunque no es de tan vieja data y es autóctona. Con la misma se señala
a los bolsillos que son muy grandes o poseen un tamaño superior al normal, por
lo que además de ser un sinónimo de estos es un superlativo que algunos
consideran peyorativo o negativo ya que el sufijo anga se usa en ese contexto.
Sin embargo si bien es cierto que hay cierto grado de reproche en el mismo también
lo es que es usado también de forma festiva o humorística. Cabe acotar que
aunque el sinónimo de la palabra es masculino, no se usa este en esta. Según algunos
estudiosos la influencia negra africana en todo el país es la que ha generado
el uso de estos sufijos y nuestra región no escapa a esta realidad histórica. Igualmente
se le decía en otras época sen neustro dialecto a los vestidos muy anchos. Deriva
de funda por lo que antes de ser sinónimo de bolsillo fue superlativo de esta
palabra traída por los españoles con la connotación de ser algo que sirve para
envolver o cubrir algo para conservarlo y en el terreno militar lugar donde se
guarda el arma. “Mi abuela me hacía unas batas con fundangas”
Rastrillo
Esta palabra señala a un popular
instrumento agrícola y hortícola que sirve para recoger hojas entre otras
cosas, mientras que también se usa en jardinería, los que son de hierro, para
aflojar el suelo. Está compuesto de un mango y una barra dentada y es un
invento de muy vieja data traída a América por los españoles, aunque se tiene
certeza que herramientas similares ya existían en la época precolombina en
nuestro continente, sin embargo esta palabra también se usó en nuestro dialecto
en otra connotación autóctona que nada tiene que ver con agricultura ni jardinería.
Se le llamaba de esta manera a la sección de la cárcel donde eran colocados los
peores antisociales o reclusos, lo que se le da el termino policial de máxima seguridad.
Fue una palabra, dada la época en que fue usada donde los gobiernos
autoritarios eran comunes que alcanzó rasgos de popularidad entre la población general
en ese momento. Ya es raro escucharlo y pocos lo recuerdan. En México y
Colombia le dan este nombre a las máquinillas de afeitar “A mi papá como
castigo por hablar mal de Gómez lo metieron en el rastrillo”
sábado, 9 de noviembre de 2019
Baldoquin
Esta palabra es de vieja data y es difícil
escucharla actualmente en nuestro dialecto, pero era muy común en época en que
la madera era un elemento de primer orden en las casas y los aserraderos y carpinterías
eran muy populares. Se le llamó así a los cortineros de madera que eran usados
generalizadamente en ese entonces, cuando aún los de metal no habían llegado. Al parecer es una corrupción de la palabra
Baldaquín que terminó siendo un neologismo ya que si bien es cierto que señalan
elementos parecidos estos son desiguales en uso y fabricación y la española
deriva del italiano Baldacchino nombre dado a una tela que provenía de Bagdad. En
los países del cono sur de Suramérica se le da este nombre a los bloques,
mientras que acá también se le señala a las baldosas con superficie rugosas, en
este caso es una corrupción de adoquín. “Todos los baldoquines de la casa me
los hizo el mocho Morillo” “Pusieron baldoquines en el centro”
Poporúo
Esta palabra tiene dos connotaciones autóctonas
en nuestro dialecto, de las cuales la segunda ya es raro escucharla. Se les
llama así a las personas que tienen alguna popora nombre que se le da
localmente a cualquier joroba o prominencia en alguna parte del cuerpo, pero también
se usó frecuentemente hace algunos años como sinónimo de abundancia, para
indicar que alguien tenía mucho dinero o propiedades. Esto como metáfora del
hecho que sobresale de lo normal, así como las protuberancias corporales. “Emiro está poporúo porque le salió una hernia”
“El tío de Magda es poporúo, tiene tres haciendas”
Estrebejo
Esta palabra es de vieja data en nuestro
dialecto y ya es raro escucharla, se le considera una deformación coloquial de
la palabra Trebejo, con que se señala los trastos y utensilios que se usan y también
los juguetes. Fue traída, ya deformada, por
los castellanos a nuestro territorio y aunque comenzó usándose con el mismo
significado terminó derivando para señalar los objetos viejos o deteriorados en
general, un sinónimo de lo que luego se le dijo chereches. “Metí tus estrebejos
en el cuarto de los checheres”
Callejonero
Esta palabra comienza a usarse recurrentemente en nuestro dialecto
años después de la demolición del Saladillo, cuando las otrora calles del
sector y alrededores que no fueron destruidas se transformaron en vías que
terminaron siendo cortadas por estructuras nuevas. Dado lo estrecho de ellas se
les llamaba callejuelas pero por las nuevas condiciones se transformaron en
callejones. El más famoso el que le pusieron popularmente de los pobres que
está al final de la calle Comercio. A quienes hacen vida comercial, tanto
formal, informal o esporádicamente en esos lugares que han sido acondicionados rudimentariamente
para tal fin se les da el nombre arriba indicado, sin que este tenga algún sentido
peyorativo, como algunos aseguran. El callejonero pasó a formar parte importante de la economía de la
ciudad e hizo de esos espacios abandonados un lugar útil para llevar por medio
del trabajo el sustento a su hogar. En Perú se le endose este adjetivo a una
persona escandalosa que tiene un vocabulario obsceno, mientras que en México se
usa peyorativamente para señalar quienes dicen mentiras . “Ahora soy callejonera,
puse mi mesa por los fondos de la iglesia San Felipe”
lunes, 4 de noviembre de 2019
El punto
Esta palabra en la connotación que se le
ha dado actualmente en el año 2019 es de novísima data. Nada tiene que ver con
el signo de puntuación ni con los modernos puntos de venta. Es una medida de
capacidad que equivales a 20 litros de gasolina, la cual se almacena
generalmente en pimpinas plásticas. Es una modalidad que emigró desde el vecino
país, donde se practica desde hace muchos años con la gasolina venezolana, a
nuestro Estado por ser limítrofe y al que se sumaron mafias locales,
aprovechando la escasez del combustible. Es la nueva ocupación del bachaquero
original que comenzó llevando el combustible para Colombia, solo que ahora se
le sumó el mercado local y en el mismo actúan tantos empleados de estos facinerosos
como personas ordinarias que buscan obtener una ganancia extra. El precio, tal
como ha pasado con el dólar por mucho tiempo, lo colocan los jefes de este
cartel y el mismo lo estipulan en moneda norteamericana. Al parecer el nombre
es una forma de eufemismo para evadir las autoridades, aunque hay otros que
aseguran que igualmente emigró del país vecino. “¿No sabéis a qué precio está
el punto? Porque voy a vender 1.” “Necesito 3 puntos de gasolina”
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