miércoles, 29 de junio de 2016

Quedar quema

Esta expresión era muy popular en nuestro dialecto en los juegos, sobre todo el de bolitas o bolas criollas pero también se usaba en otros e incluso pasó al lenguaje con la misma connotación usada la cual es quedar a punto o cerca de algo, o seas casi lograrlo. Una variante de estar a pique, solo que tomando como ejemplo el fuego, aunque podría también derivar del hecho que la palabra quema en canario también es engaño. “Quedé quema de pegarle al boche” “Juan quedó quema en la cola del estadio”

Champa

Con esta palabra señalamos en nuestro dialecto al hombrillo en forma de cuneta que bordea la carretera y también en los campos petroleros a los canales hechos de asfalto o concreto por donde corren el agua y los residuos petroleros. El nombre deriva del hecho que en ellos y alrededor crece una planta rastrera que se conoce con el mismo nombre y que da un fruto pequeño y dulce parecido a una parchita pequeña que los niños y jóvenes se comen y llaman champita. “Nos vemos en la champa en la tarde”

Tais

Esta palabra en nuestro dialecto nada tiene que ver con el nombre femenino que es acentuado en la “i”, es una abreviación de estáis, que es la segunda persona del plural del presente indicativo de estar o estarse, solo que acá no la usamos exactamente así ya que le cambiamos el plural por singular y también usamos este de igual manera. De modo que preguntamos ¿Tais? por estas y también decimos “Tá loca” en singular y tercera persona. Es de uso cotidiano. 

Checherebeco

Esta palabra no aparece en ningún diccionario y en nuestro dialecto se usa en la zona de Perijá y alrededores, es un de las tantas con las que se señala un objeto inservible, viejo, desgastado, con limitada utilidad aunque no sea viejo y por lo tanto poco valorado. Es un sinónimo de chécheres y tal vez la palabra sea una deformación de esta. “Agarrá ese checherebeco para móntarte en el techo” “Botá ese checherebeco que está ocupando espacio y no sirve para nada”

La chicha de primero de mayo

Con este nombre que hace mención al producto que lo ha hecho tradicional, conocemos propios y extraños un local ubicado en el sector que hace mención y que por casi 60 años se ha mantenido vendiendo según muchos, la mejor chicha de la ciudad. El nombre comercial del mismo es Refresquería La Victoria y fue fundado por Julia Hidalgo en 1960 como forma de dar el sustento a su familia. Junto a un curioso yerno que al comienzo vendía en el frente de su casa la chicha preparada por ella, decidieron iniciar la aventura que ha sido vivida por décadas por sus descendientes. Como cosa curiosa no vería y disfrutaría plenamente  ella el boom de sus creaciones que tuvieron su máximo esplendor entre los años 70 y 90 ya que moriría en 1973, sin embargo su receta, legada a sus predecesores siguen dando fruto y manteniéndose con la misma calidad de siempre. Entre esas novedades e inventivas en un momento no solo se ofrecía la de Arroz sino también de Maíz, Auyama, Piña, Batata, Yuca, Ocumo, Cebada, Plátano, Fororo, Caraota, Aguacate, Apio y otras, siendo el único en el país y tal vez el mundo en ofrecer tantos sabores de este producto. También existen en el local otras opciones como la horchata y variados dulces, tortas y conservas. El éxito de esta generó que en cierto momento que en esa calle otros la imitaran y colocaran negocios similares que dieron como resultado que se le llamara en un tiempo a esa calle la de las chichas. 

Arepa gocha

Con esta palabra identificamos en nuestro dilecto a las arepas de trigo, típicas de Mérida y la zona de los andes venezolanos.  Se puede decir que es un derivado de la arepa típica de maíz con diferente cereal, que es el de consumo más común en la zona. La preparación básica está conformada por la harina, mantequilla, huevo, sal, polvo para hornear y agua tibia, pero hay quienes también le agregan leche y azúcar. Todos estos elementos se juntan para formar una masa compacta  y suave, amasándola un mínimo de 5 minutos, luego se hacen peloticas que se aplastan dándole forma con las palmas de las manos y se asan a fuego lento en una plancha o budare. Se comen con mantequilla, queso y todos los rellenos que se deseen, incluso sola. En todo el país se les da el adjetivo de andinas. "Me voy a desayunar con arepas gochas rellenas de pernil"

De puertas adentro

Esta expresión sigue siendo usada de forma cotidiana en nuestro dialecto, aunque su connotación no es tan literal como parece. Se le dice en estos casos cuando una persona cohabita con otra en una vivienda o habitación, generalmente alguna mujer u hombre que han decidido vivir como marido o mujer, aunque también se da el caso de que alguno de los dos visite o tenga largo tiempo en casa de alguno siendo amantes. Fue traída por los españoles quienes señalan con la misma el hecho de estar en la intimidad o en privado, ejecutado alguna acción y usada también como forma de develar secretos. “El sinvergüenza de Tony está de puertas adentro con Irama, mientras el marido viaja” “Los vecinos se metieron de puertas adentro sin casarse” 

Dolita

Con este curioso nombre que nada tiene que ver con algún nombre femenino o alguna piedra preciosa, conocemos en nuestro dialecto a los zarcillos de oro, que son redondos y tienen forma de moneda. Eran muy usados ya que estuvieron de moda hace un tiempo.  Al parecer el nombre es una deformación o abreviación de monedita.  Ya es raro escucharla ya que como todo lo que es efímero posee un impacto muy pequeño en las próximas generaciones. Recientemente, a partir de finales del 2020,  igual se ha hecho común la palabra como un eufemismo de la moneda estadounidense dolar, ya que la prohibición de colocar los precios en la misma, ante una dolarización informal, ha activado la inventiva local y provocado tomar esta palabra para colocarlos.  “Me regalaron unas dolitas por haber pasado al segundo año” "El producto te cuesta 20 dolitas"

Diablito

Si bien es cierto que con esta palabra se identifica el diminutivo de diablo e incluso le endilga a los niños muy traviesos, en nuestro dialecto su uso es más ligado al hecho de comer que a los anteriores, ya que llamamos de esta manera un producto enlatado muy popular cuyo ingrediente es carne de cerdo aderezada con sal, azúcar y varias especias  transformada en una pasta de consistencia untuosa que se comercializa con el nombre indicado y con la marca que es el apellido de su inventor William Underwood.  Comenzó a venderse en nuestro país en 1896 como producto importado y a fabricarse en el país desde 1961, y el éxito del mismo provocó el que se le endilgara este nombre no solo a la marca sino al producto sin importar el fabricante.  “Compré unos diablitos Plumrose que estaban en oferta” “Vamos pal velorio de Isaías que van a  dar galletas con diablitos”  

Escardillazo

Esta es una palabra que todavía tiene uso común en nuestro dilecto, aunque no sea tan recurrente. Con la misma señalamos por un lado las indirectas que se dan a alguien, por el otro el daño moral infringido a terceros  consecuencia de algún brollo. También se le llama así  la acción de meter la pata al hablar. Deriva del hecho de comparar la dolencia que recibe alguien que se le pega o da con una escardilla, instrumento de agricultura que se usa para desbrozar la maleza o los efectos en el suelo de esto. “Rosibel le mandó tres escardillazos a Iris mientras comíamos”  “Los escardillazos de Ulises hicieron botar a Amilcar” 

Apapachar

Esta palabra es común en nuestro dialecto, es asimilada, producto del boom de películas mejicanas de mediados del siglo veinte. Se tomó con la misma connotación  que es hacer cariños, consentir, mimar, consolar a una persona por la que se siente sentimientos de afecto o amor. Es de origen náhuatl que proviene del vocablo papatzo que significa “dar cariño” o “ablandar algo con los dedos”. Se usa en otros países de América y curiosamente en nuestro país solo en l zon occidental. “Necesito muchos apapachos hoy” “Abuela me tenia apapachao” 

martes, 28 de junio de 2016

Prevelicar

Esta palabra es una deformación de prevaricar traída por los españoles con la cual señalan el delito por medio del cual un juez dicta una sentencia injusta, a sabiendas que esta lo es, en nuestro dialecto la usamos de manera diferente que nada tiene que ver con leyes, ya que con la misma señalamos la acción de hacer sufrir a alguien de diversas maneras, ya sea física, moral o sicológicamente. Incluso el hecho de hacerle maldades y causarle molestias. Todavía se escucha aunque ya no tan cotidianamente. “Cuando vengáis te voy a hacer prevelicar para que no seáis desobediente” “Mi abuelo hacía prevelicar a mi papá cuando salía mal en los estudios”

Estáis pura creolina

Esta expresión es común escucharla en nuestro dialecto, generalmente con sentido de queja ante el hecho que una persona se eche demasiado perfume o colonia o que el aroma de estos sea muy fuerte. Es un contrasentido en el que se usa el nombre de la creolina, un desinfectante natural muy popular y de uso frecuente en la región no solo a niveles  domésticos sino también veterinarios y campestres cuyo olor penetrante resulta desagradable y en campamentos sirve como repelente de culebras. “Mijo estáis pura creolina, mejor échate un poquito mas” 

Cucarachero

Con este nombre además de identificar en nuestro dialecto a un grupo grande de cucarachas o al lugar donde abundan estas, o a un ave común en nuestra región, se le llama de esta forma al conglomerado de viviendas populares que se encuentran en un espacio pequeño, muchas veces sin vías de comunicación interna, cuyos habitantes por razones de espacio llevan una vida comunitaria más estrecha que de costumbre. En otras regiones como en México se les llama vecindad. En nuestra ciudad además de un sector del Saladillo hubo en otros lugares que poseían estas características, incluso muchos le daban esta condición al barrio. Ms modernamente se le h endilgado a los conjuntos residenciales o edificios de apartamentos pequeños y muchas zonas comunes. “En el cucarachero que está por Santa Rita juegan bingo todos los fines de semana” “Mamá se mudó para los apartamentos del cucarachero que está en el Milagro” 

Gofio

Esta palabra identifica en nuestro dialecto a un manjar dulce de consumo cotidiano hace algunos años, infaltable en los abastos y en los azafates de quienes vendían dulces y conservas pero ya raro de conseguirlo. Lo trajeron los canarios para quienes es un plato tradicional y en el país la preparación y los ingredientes variaron, de modo que en el oriente sobre todo Cumaná se hace con casabe molido, mientras que en los llanos y nuestra región se hacen con fororo. A este se le agregan como ingredientes la panela y la guayabita o pimienta dulce y en el llano anís o ajonjolí. Su preparación es sencilla, se hierve la panela en agua y una vez disuelta se le agrega el fororo lentamente revolviendo hasta que la mezcla tome consistencia, también se le echa la guayabita. Luego se amasa, se extiende de acuerdo al gusto y se deja secar. Finalmente se corta y se come. Los cortes más tradicionales eran en forma de rombo y cuadrados pequeños, pero también se hacían en forma de enrollado. “Mi abuelo levantó a la familia haciendo gofios”

Chorrión

Esta palabra todavía es posible escucharla en nuestro dialecto. Con la misma se indica que algo se arrastra muy lentamente por el piso después de haber sido golpeado o lanzado por alguien o con algún objeto. Es muy popular en el juego de béisbol para señalar los rolling que salen  machucados. La palabra la trajeron los españoles para quienes es el golpe o chorro de un líquido que sale improvisadamente pero esa connotación nada tiene que ver con la nuestra que nace de la pronunciación inglesa short roll, usada en el deporte antes nombrado. “El carajo batió un chorrión con las bases llenas” “Ese primo tuyo si es maleta, lo que tira son puros chorriones” 

Picarasao

Esta palabra que nada tiene que ver con picardía ni con asar es de poco uso actualmente en nuestro dialecto, tal vez por el hecho que las enfermedades que producían esto ya no son tan comunes y la medicina es más avanzada. Con la misma se señalaba a la persona que poseía manchas en la piel, sobre todo en el rostro,  producidas por enfermedades que provocaban erupciones en la misma, tales como la viruela, el sarampión y la lechina entre otras.  El termino derivar de picada aunque no existe esta acción en estos casos pero originalmente se usó para señalar la irritación que producía en la piel esta acción por parte de los insectos, sobre todo los zancudos. “Monche está picarasao por el sarampión”

Bascoso

Esta palabra es muy raro escucharla actualmente en nuestro dialecto. Fue traída por los españoles con la connotación de quien tiene ansias o desazón en el estómago y ganas de vomitar pero acá se le cambió esta y se le endilgó a quienes son remilgados o asquerosos, o sea que todo le da asco. También a algo que cause repulsión o esté podrido. En el vecino país se le  señala así a alguien que sea soez o mal hablada. ”Esa tía tuya no consigue marido porque es una bascosa” “Botá la basura que ya está bascosa”

La guilson

Esta palabra cuya grafía es con “w” pero que pronunciamos con “g” era muy popular en nuestro dialecto en la época de la dictadura de Pérez Jiménez y se le endilgó a las camionetas de la Seguridad Nacional que hacían sus recorridos continuamente. El nombre fue tomado del hecho que los guantes y pelotas más usados y mejores del momento eran de esa marca y de los primeros se decía que atrapaban todo, de allí viene la analogía con este cuerpo de seguridad. En ese tiempo también la marca pasó a ser sinónimo de pelota y muchos locutores nombraban esta. Ya no se escucha. “A Fidel lo agarró la guilson anoche”

Ososo

Este nombre ya no se escucha en nuestro dialecto, aunque fue popular en épocas anteriores sobre todo en las cocinas de la región. Se le endilga a la tapara o totuma de diversos tamaños a la que se le hacen varios agujeros, estos de dimensiones diferentes, para que sirva de colador. Cuando los actuales utensilios no eran comunes y no estaban al alcance de la economía popular eran una excelente alternativa. Algunos consideran que el nombre es una deformación de ojosos. Estos coladores  existen desde la época colonial y eran de uso cotidiano de los aborígenes. “Hazme unos ososos el fin de semana”

Las once

Esta palabra en la connotación que se le daba a comienzos del siglo 20 ya no se usa en nuestro dialecto, la misma al igual que las quince letras era usada como código y no para marcar el número o las horas que menciona.  Solo José Domingo Medrano lo recogió en el sentido usado en la calle en esa época,  el cual era para señalar el aguardiente. Esto derivado que este es el número exacto de letras que posee esta palabra. Así que la frase vamos a tomar las once era una invitación solo entendida por los asiduos a la bebida de ese entonces. Hay que hacer mención que no solo se hablaba de este tipo de bebida sino que el nombre engloba todas. 

Pumagaza

Este nombre se usa en nuestro dialecto en la región de Machiques para señalar un árbol y fruta que es común en la región y que en la capital se le llama pumarrosa, aunque su nombre correcto es con “o” después de la “p” también la llaman manzana de agua. Es una fruta de color rojo y  pulpa esponjosa blanca de sabor dulce, tiene una semilla en su interior que los indígenas usaban como remedio para la gripe. Su nombre es derivado de que parece una manzana y huele a rosas. “Tráeme pumagazas de las que hay en el patio de la casa de tía” 

Regodiarse

Esta palabra traída por los españoles a nuestra tierra con la connotación de deleitarse, o complacerse detenidamente en algo que gusta y también en complacerse en un percance o desgracia ajena, nuestro dialecto la tomó no solo para lo anterior sino que le dio un significado más puntual y usado, como sinónimo de tardarse o demorarse, ya sea por pereza o por realizar acciones que provocan esto, sin que signifique que la persona disfruta el que ocurra. Es una forma menos estridente de la expresión darse bomba, que se ha hecho más cotidiana sustituyendo esta. “Esa tía tuya se regodea que jode para vestirse” “Deja de regodiarte tanto que se nos hace tarde”

Drague

Esta palabra ya no se escucha en nuestro dialecto, sin embargo hasta comienzos del siglo 20 era cotidiana. Con la misma se señala al aguardiente de caña aguado endulzado en ocasiones, que solía usarse como remedio casero para malestares estomacales.  Es una deformación de drago, traída por los canarios que es el nombre de un árbol cuya resina la usaban como astringente y que igualmente los indios hacían similar cura con el crotón. Es un término alegórico y que no se hace licor de este árbol. “Me voy a  tomar un drague para el dolor de barriga”


Ternancá

Esta palabra ya es muy raro escucharla en nuestro dialecto, es autóctona del mismo y parece derivar de la deformación de alguna palabra extranjera o indígena ya que no se consigue referencia de ella en otro lugar. Con la misma se señala el hecho de morder, o intentar pegar un mordisco, lo que los españoles señalan como dentellada. No está registrada en ningún diccionario. En tiempos más recientes se tomó la misma grafía en un sector de la ciudad para señalar el golpe dado en la cabeza o el cuello a alguien. “Guari le dio una ternancá a su primo”

Ñato

Esta palabra es de muy vieja data y de origen quechua, por lo tanto oriunda del continente y asimilada   nuestro dialecto,  donde se usa en varios países con connotación similar. Se les llama de esta manera a las personas cuya nariz sea aplastada o poco prominente, aunque en algunas partes es usa como voz de cariño para dirigirse a los jóvenes. La Real Academia tardó en registrarla con su connotación original y hasta a comienzos del siglo 20 era considerada una deformación o uso vicioso de la aceptada chato. Sigue siendo de uso corriente incluso como apodo para quienes poseen esta característica e incluso cuando alguien se da un golpe fuerte en la nariz y no esta no es pequeña dice. “Me quedé ñato”. “Mandáme al ñato a comprar gas”     

domingo, 26 de junio de 2016

Trompetica

Con este nombre que es el diminutivo del instrumento musical de viento, bautizaron en nuestro dialecto los jóvenes de los 70 y 80 a las cajas de chiclets Adams vacías que usaban para soplarla y esta emitía un sonido parecido a ese instrumento. El mencionado chiclets venía de cuatro sabores que eran canela, menta, tutiftuti y yerbabuena. Aunque el mencionado producto se sigue vendiendo la moda pasó y ya es raro el hacerlo, tal vez porque la calidad de los empaques bajó y ya no tienen el mismo efecto. “Me guardáis la trompetica cuando te los comáis todos” 

sábado, 25 de junio de 2016

Arrejerarse

Esta palabra nada tiene que ver con rejas, y ya no se escucha en nuestro dialecto aunque fue común a comienzos del siglo 20. Con la misma se señala el hecho que alguien se tarde mucho en las visitas que hace a otra persona, considerada esta tardanza mayor de lo conveniente. Viene del argot marino donde el termino señala el que una embarcación se detenga un largo tiempo en un lugar. Esto deriva que uno de los nombres dados al ancla es rejera. “Ramiro acostumbra arrejerarse  donde quiera que va”

jueves, 23 de junio de 2016

Papaguelo

En épocas anteriores donde las familias vivían y trabajaban juntas, la cabeza del hogar era el abuelo, quien fungía como un padre para todos, una especie de patriarca que representaba el linaje del apellido. Una costumbre traída por los conquistadores contraria al de muchas etnias indígenas donde el matriarcado era la base social y organizativa de las tribus. El término es local, es una combinación de papá y abuelo y ya poco se escucha en nuestro dialecto en las grandes ciudades, pero se conserva aún en la campestre. “La finca de papaguelo era la más grande que había por aca”

lunes, 20 de junio de 2016

Coger el pendil

Esta expresión ya poco se escucha en nuestro dialecto, solo se usa actualmente en la zona ganadera del estado, la trajeron los españoles con el mismo significado solo que en vez de “tomar” se le cambió acá por “Coger”. Con esta se señala la acción de marcharse o ausentarse con rumbo desconocido alguien. Tiene su raíz en el hecho que cuando era costumbres salir de caza o a ejercer labores en el campo o el monte, quien lo hacía no indicaba el lugar donde estaría, ya que generalmente se salía a aventurar o explorar y se llevaba el pendil, como le llamaban al candil o la lámpara de aceite para alumbrase, . “El marido de Raquel cogió el pendil desde hace unos días”

jueves, 16 de junio de 2016

Pocillo e’ loco

Con esta palabra se define en nuestro dialecto cualquier objeto que se encuentre muy golpeado, sin importar que el mismo sea un pocillo. Deriva del hecho de hacer una similitud con esas tazas de aluminio semi destruidas y abolladas que se conseguían en los manicomios o los sitios donde hubiera enfermos mentales quienes las maltrataban  al tirarlas al piso o las paredes. “”Ese carro tuyo es un pocillo e’ loco, ya no le caben ms golpes”

Ni da los buenos días

Esta expresión es de uso frecuente en nuestro dialecto, con la misma además de recriminar el hecho que alguna persona no tenga la educación de saludar o dar las horas, se utiliza para señalar y adjetivar el carácter avaro, mezquino y tacaño de alguien, o como decimos acá agarrao, incapaz de brindar a sus propio entorno alguna dadiva o de ofrecer alguna ayuda.   Fue traída por los españoles como recriminación a la mala educación pero la connotación de mezquindad es autóctona. Es de vieja data. “Que molleja de futuro tiene tu hermana que esta empatada con Fidel que es un carajo que ni da los buenos días”

Piquito

Esta palabra la usamos en nuestro dialecto con dos connotaciones diferentes, además de ser el diminutivo de pico,  nombre que se le da a la boca de las aves , o a alguna parte saliente y puntiaguda que sobresale en alguna superficie , nosotros le agregamos que fuera también el diminutivo de poco y sinónimo de poquito. Se usa también para señalar los besos furtivos que se dan las personas uniendo los labios de forma rápida y autóctonamente también para  indicar las deudas pequeñas que la persona tiene, por diferentes motivos,  así como a las cantidades mínimas de algo, sobre todo de dinero. La primera de las connotaciones es usada también en otras regiones mientras que la segunda no y ya no es común escucharla. “La vecina le dio un piquito a su novio delante de su ex” “Cuando pague los piquitos que tengo voy a reunir para irme para la playa”

Bichoroco

Esta palabra ya es raro escucharla en nuestro dialecto aunque no es de muy vieja data, pero su uso siempre fue limitado. Es una invención local y no aparece en ningún diccionario. Con la misma se señala a los insectos con alas, generalmente las llamadas hormigas voladoras, quienes hacen su aparición repentina después de la lluvia y se reúnen numerosamente alrededor de los bombillos ya que poseen marcado fototropismo y buscan la luz. Son en sumas molestosas y comunes en esa época del año. “No vayáis a prender el bombillo que nos invaden los bichorocos”

miércoles, 15 de junio de 2016

Pluscafé

Esta palabra ya no se escucha, pero era de uso frecuente en nuestra ciudad a finales del siglo 19 y comienzos del 20, cuando era costumbre de muchas personas, sobre todo de clase pudiente y extranjeros,  el tomar algún licor después del café. Razón por la cual se generalizaron estos con este nombre, que es de procedencia francesa donde se les llama como “pousee-café” y en la pronunciación española es puscafé, en nuestro dialecto se le agregó la “l” entre la “p” y la “u”. “Servíme un pluscafé de los que te llegaron esta semana”

martes, 14 de junio de 2016

Ideático

Esta palabra que era muy común en nuestro dialecto y que ahora no es tan usada, puede considerarse un americanismo ya que es usada en la misma connotación en varios países de América. No se señala así a las personas que tienen ideas sino a aquellas cuya forma de ser y actuar es caprichosa, cavilosa y hasta maniática, siendo en muchas ocasiones sinónimo de venático. “Ese tío tuyo si es ideático, salir con paraguas con esta pepa de sol”

Sacar la chicha

Esta expresión sigue siendo común no solo en nuestro dialecto sino en otras regiones del país, por lo que es considerada un venezolanismo. Con la misma se expresa la acción de explotación o de trabajo que lleva hasta la extenuación o cansancio extremo a alguien, la mucha exigencia para realizar esto y también se le aplica al uso  extremo de algún artefacto. Su génesis es controversial, muchos consideran que nació en la época de los esclavos donde estos trabajaban para ganarse solo la comida y que esta palabra fue sustituida por chicha y otros afirman que fue traída por lo canarios quienes llamaban y aun lo hacen a los oriundos de Tenerife de esta manera, que es un  apostrofado de chicharrero, y estos eran l mano de obra que ms trabajaba. “Me sacaron la chicha en el colegio” “Le voy a sacar la chicha a la licuadora con tantos batidos” 

martes, 7 de junio de 2016

El murallón

Esta desparecida construcción situada al final de la avenida Padilla, al lado de la placita Rodó y la cañada nueva en el Milagro, tiene una historia controversial, ya que según afirman algunos fue construida en 1694, para que sirviera como defensa de la ciudad contra los piratas, mientras que para otros es mucho más nueva. Lo cierto es que era una muralla fabricada de piedra de ojo, que poseía en su interior una construcción que sirvió en 1936 como residencia oficial del presidente del Estado Zulia Regulo Olivares y también donde vivieron las médicas e investigadoras de LUZ, doctoras Ryders. Fue demolido lo que quedaba de ella en 1955 cuando se construyó la Avenida El Milagro.  

Embozao

Esta palabra que la trajeron los españoles para señalar la acción de cubrirse parte del rostro para no ser reconocido o como manera de señalar el hecho de ocultar algo, fue tomada en nuestro dialecto para indicar el hecho de que algunas personas se vestían de negro para, aprovechando la oscuridad, cometer fechorías, por lo que en cierto momento fue sinónimo de delincuente, aunque también se usa en la segunda connotación traída que es la de ocultar algo e incluso se le dio este nombre a los fantasmas. Ya poco se escucha. “Anoche me atracó por la cañada un embozao” “Los vecinos andan embozaos y no he podido averiguar nada” “En la casa de mi abuela salía un embozao con sombrero” 

Confleis

Esta palabra es la pronunciación de la inglesa Cork Flakes, marca líder en el mercado local del maíz en hojuelas o cereal, que al igual que otras quedó en el hablar cotidiano como sinónimo del producto y no la marca, por lo que en nuestro dialecto  y en otras regiones se le llama así, sin importar si este es de la empresa  que lo introdujo e hizo popular. Es una costumbre típica que los publicistas llaman vulgarización de la marca y que es común en nuestro dialecto, sin discriminaciones o epítetos. “Compráme un confleis chino que están vendiendo en la tienda”

Escardar (o)

Esta palabra que literalmente significa pasar la escardilla, o sea limpiar de cardos el terreno para la labranza, en nuestro dialecto se usa en otra connotación que nada tiene que ver con campo ni siembra. Se le llama de esta manera al ardor, hinchazón, dolor o picazón que se produce en los muslos y áreas genitales producto de la mezcla del  roce y el calor que da como resultado la dificultad para caminar y obliga a la persona a hacerlo arqueadamente. Es una alegoría a la condición en la que queda el terreno después de realizar el trabajo mencionado primeramente. “Este calor me tiene escardao” “Se me va a escardar todo de tanto caminar”

Ni forrao en teipe

Esta expresión era muy común hace algunos años en nuestro dialecto, con la misma se manifestaba una negación rotunda a realizar algo o efectuar alguna acción, que en consideración de la persona pudiera ser riesgosa, generalmente por razones de temor, aunque la misma se considerara muy segura por otras personas. Deriva del hecho que a los cables se forra en teipe para evitar una descarga eléctrica, por lo que estar de esta manera es señal de seguridad. “Ni forrao en teipe me monto en esa lanchita para San Carlos”

domingo, 5 de junio de 2016

Sabéis más que un cubito

Esta expresión ya es raro escucharla en nuestro dialecto aunque estuvo de moda hace algún tiempo cuando una campaña publicitaria magnificaba el uso de los cubitos  de pollo como parte fundamental en la cocina por su sabor concentrado capaz de sustituir otros elementos culinarios. Aunque por razones obvias de juego de palabras se usa para el mismo el verbo saber en lugar del adjetivo sabor.  De allí viene el hecho que de forma jocosa y burlesca se usaba la expresión para señalar que alguien se la tiraba y ufanaba de saber mucho o tener conocimientos sobre un determinado tema, aunque en pocas ocasiones se hacía para resaltar los saberes de la persona. “Mijo, vos sabéis más que un cubito, yo no me sabía ese brollo.”

viernes, 13 de mayo de 2016

Lebrancho

Esta es una palabra de origen canario que ya rara vez se escucha en nuestro dialecto. Estos la trajeron para señalar un pez que es común en nuestra mesa que es la lisa, pero la que era de gran tamaño, pero nosotros le cambiamos la o final por la e y se conoce ahora como lebranche. Pero también con la misma se les llamaba a los animales grandes para lo regular de su especie y nosotros le agregamos a las connotaciones anteriores el carácter de dañino de algún animal sin importar su tamaño. “Pescamos unos lebranchos mollejúos” “Las iguanas del parque son unos lebranchos” “Esos zancúos patas blancas son unos lebranchos”

Insoria

Esta palabra ya no se escucha en nuestro dialecto, la misma se les endilgaba como cualidad a las personas extremadamente irresponsables, o que se extralimitaban en sus vicios, provocando por lo tanto el maltrato propio y de sus familiares. También a alguien que es insoportable o fastidioso. Esta connotación al parecer es una malformación de insornia cuyo significado es el anterior descrito   En otras regiones del país la misma es sinónimo de pizca, insignificancia o cosa de poca importancia. Puede considerarse un venezolanismo. “Ese primo tuyo es una insoria, bebe y juega todos los días” 

Enroñao (á)

Esta palabra ya es de poco uso en nuestro dialecto, la misma fue traída por los canarios y se usa con la misma connotación que ellos le dan, que es diferente a la que aparece en el diccionario de la Real Academia, ya que nada tiene que ver con cubrir de orín algún objeto de hierro ni con roña que es suciedad o sarna lanar, entre otras cosas. Para nosotros esta palabra indica el hecho que alguien se encuentra muy bravo o molesto por alguna acción o con alguna persona. “Mi abuela anda enroñá con mi tío porque la dejó embarcá” “me tenéis enroñao con tus marisqueras”

Ni que ocho cuartos

Esta expresión ya es raro escucharla en nuestro dialecto, aunque fu muy popular en épocas anteriores. No es autóctona la trajeron los españoles a finales del siglo 18 y comienzos del 19. La misma tenía sentido de descontento o inconformidad ante la situación monetaria del momento. Nace del hecho que en esa época todo valía ocho cuartos de pesetas, pero las condiciones económicas cambiaron provocando el alza en los precios de todos los productos dejando estos de costar eso, razón por la cual el descontento de la gente se hizo generalizado y se hizo popular el dicho “Que 3 pesetas, ni qué ocho cuartos” que emigró a las colonias; aunque acá se perpetuó a través de los años sin la frase inicial y generalizándose como sinónimo de inconformidad ante alguna acción o hecho, fuese o no de tipo económico o monetario. “Que vainas con vos, ni que ocho cuartos que no podéis,  hacé el mandao y dejá de quejarte” 

Caerse de la cama

Esta expresión todavía es frecuente escucharla en nuestro dialecto,  en la mayoría de las veces con sentido sarcástico. Con la misma se señala el hecho que alguien que generalmente no lo hace se despierte temprano  a realizar alguna labor. También se usa como contrasentido para referirse el que se levanta tarde y por lo tanto no lo hace. Deriva del hecho que cuando alguien se cae dormido de la cama se despierta producto del golpe que se da. “Mijo como que te caísteis de la cama que estáis limpiando el patio” “Estáis depravao, te caísteis dela cama y perdiste el transporte”

No llegáis ni a cañón sucio

Esta expresión fue muy popular en la Maracaibo de antaño, sobre todo en el sector de El Saladillo, de donde se cree es autóctona, pero ya es raro escucharla. La misma no tiene nada que ver con armas aunque toma estas como referencia. Se les endilgaba el término a las personas echonas, hablachentas, que presumían hacer o ser cosas que no efectuaban o eran, incluso se usó en algunas ocasiones como apodo. Tiene sentido recriminativo y de cierta manera ofensivo, ya que se usaba en respuesta a lo antes citado. Proviene del hecho que los cañones de las armas en ese estado no funcionan o los disparos no son precisos, aunque existe una versión que la comparación es anterior y viene de los cañones de los barcos que igualmente en ese estado son poco efectivos. “Te la tiráis de sabroso y no llegáis ni a cañón sucio” “El cañón sucio de tu novio dejó un mono a que el italiano”

Ser cantante de opera

Esta expresión ya es raro escucharla en la ciudad, tal vez porque el género que nombra ya no es tan frecuente en la misma. Lo cierto es que en nuestro dialecto el señalarle a alguien esto en ningún momento significa que la persona a la que se le endilga sea artista o cantante de este género musical teatral, oriundo de Italia, sino que es alguien incumplido,  cuentero o embustero, que no lleva a cabo los compromisos o las promesas hechas. Deriva esto del hecho que el género nombrado, muy popular en épocas anteriores en la ciudad, recrea historias que son cantadas por sus protagonistas y que las mismas son generalmente ficciones. Se le endilga a personas de ambos géneros.“No contéis con Federico para ir a ningún lado, porque ese es cantante de ópera” “Vos sois cantante de ópera así que no me vengáis a mariar con tus cuentos”